jueves, 15 de abril de 2010

JUEVES 15 DE ABRIL DE 2010

EDITORIAL DE HORIZONTE SUR A LA INTEMPERIE
Como consecuencia de sus opiniones,a Jorge Eduardo Rulli le levantaron su programa en Radio Nacional.En lineas generales, estoy de acuerdo con su artículo,razón por la cuál lo publico asi como donde se lo puede seguir..

EDITORIAL DE HORIZONTE SUR A LA INTEMPERIE 13 DE ABRIL DE 2010



La enorme expansión de la agricultura industrial en la Argentina desde los años noventa, si bien exitosa desde la perspectiva de quienes la planearon y aprovecharon, concentrados sus intereses en los altos rindes, los record de cosechas y las ganancias fabulosas por exportaciones, parece estar cruzando ciertos límites peligrosos. Me refiero a que el grueso del territorio agrícola de la Argentina se encuentra dedicado a producir soja, y ello podría poner en serio riesgo la seguridad alimentaria de la población, mucho más allá todavía de la actual inseguridad y de la bajísima calidad de la comida que tenemos a disposición. Que el deterioro de los suelos, la pérdida por desertización, sequía, inundaciones y desmontes generalizados del territorio, alcanza niveles mucho más que preocupantes. Que el despoblamiento y la concentración en las grandes y pequeñas ciudades continúa y se acelera, haciendo cada vez más dependientes a amplias capas de la población de los planes asistenciales y de la comercialización de comida industrializada. Que los problemas y restricciones habidas con China en torno a la excesiva presencia de hexano en aceites de soja, así como los embotellamientos actuales de camiones en las rutas y daños generalizados en las infraestructuras viales de toda la Argentina, podrían esta indicando el techo de un modelo basado en las exportaciones. Que en la dirigencia política existe una aterradora ignorancia respecto a estos temas, que en realidad son las empresas, el complejo sojero aceitero, los exportadores y los grandes pooles, quienes establecerían las políticas de Estado correspondientes. Que, de tal manera, es improbable aguardar algún tipo de conducción o de manejo inteligente del área, en resguardo de la población o de los sistemas naturales, que pueda escapar a la codicia y a la voracidad sin límites de las empresas.



Que llama la atención que estos temas que comprometen la vida y la seguridad de las personas, tengamos solamente en cuenta los riesgos masivos por fumigación y por contaminación de las cuencas hídricas, no merezcan los más mínimos debates por parte de la oposición y que por lo contrario, haya quienes insistan en proponer, continuar poniendo distancia de un modelo que funcionaria mejor con piloto automático o sea dejándose guiar por las políticas de las grandes Corporaciones transnacionales. También llama la atención que la Iglesia y a propósito de la creciente pobreza, emita un documento que se llame de consenso, pero que carece totalmente de tales consensos, dado que se le propone a instituciones que no tienen el menor interés en consensuar al menos tal documento. Llama la atención asimismo que el documento sobre la pobreza de la Iglesia católica, haya sido responsabilidad de sectores como el del Obispo de la Plata, del que jamás habríamos podido suponer tales preocupaciones, así como del principal asesor del Ministro de agricultura, el Ingeniero Eduardo Luis Serantes, más conocido por ser consultor de Corporaciones granarias y cuyas preocupaciones por la pobreza, han consistido básicamente, en ser el impulsor desde Caritas, de la ingesta de sojas transgénicas a los niños carenciados, y ello desde el año 2002 en adelante, en una experiencia a todo riesgo, que debe haber sido sumamente valiosa para la empresa Monsanto.



Tenemos entonces, un modelo colonial de sojización y producción de biocombustibles, que se acelera hacia un horizonte de cien millones de toneladas de porotos, desconociendo sus límites y los riesgos de colapso o estallido a corto mediano plazo. Tenemos una dirigencia política incompetente que hace como que conduce lo que en realidad conducen las empresas, y deberíamos incluir a las empresas de la megaminería, mientras la gran tarea que se da esa clase política es la de mantenerse en el poder a cualquier costo y ello se refleja en las rencillas continuas, los desgarramientos institucionales, el cada vez más extendido nepotismo, el asistencialismo con que se consuela el desempleo y la urbanización desenfrenada, así como los diversos accidente cerebro vasculares, obstrucciones de carótida, que pareciera intentan recordarles lo que no quieren aceptar: su precaria y misérrima existencia. En el año 1974, Perón anticipó con notable clarividencia, en conversaciones con su biógrafo Pavón Pereyra, lo que ocurriría de producirse un golpe militar, cosa que ocurrió luego de su fallecimiento, el 24 de marzo de 1976: “Si alguna vez llegase a haber otro golpe, el pueblo quedará tan derrotado, que la vuelta constitucional servirá solamente para garantizar con el voto popular, los intereses del imperialismo y de sus cipayos nativos”.



Releer esta frase de Perón nos sobrecoge, nos sumerge en estados de honda nostalgia por los destinos que perdimos, a la vez, que nos pone frente al espejo y a la necesidad de hallar una estrategia para escapar de la encerrona. Perón se dirigía a quienes en aquellos tiempos no quisieron escucharlo y persistieron en crear las condiciones para que el golpe de Chile, se replicara en la Argentina. Hoy muchos de ellos ocupan altísimos cargos funcionariales y con su impudicia en el manejo del poder y su absoluto desconocimiento de las reglas y circunstancias de la Globalización, dan respaldo a cada una de nuestras afirmaciones. Continúan siendo una vanguardia iluminada, autista y paranoica, que nos guía hacia el abismo de los colapsos ecológicos en un mundo sometido a los cambios climáticos y a las crisis energéticas. Pese a los muchos achaques que los suelen agobiar, continúan sintiéndose eternos y llevan una ventaja respecto de tiempos pasados, ahora no tienen otros escrúpulos ni otras preocupaciones que no sean las de mantenerse en el poder y de ser posible acrecentarlo. Ellos, que supuestamente son tan “evitistas”, han transformado el viejo principio según el cuál donde existe una necesidad hay un derecho, en el más pragmático, de: “donde hay una necesidad puede haber un negocio”…



El problema entonces y en definitiva, no está en ellos, ellos son como son, son como se hicieron a si mismos, no cambiarán y aun más todavía, pueden ser previsibles... El problema esta en nosotros. En saber qué haremos? Hasta cuando seguiremos yendo al cajero a retirar los estipendios de la republiqueta sojera, hasta cuando seguiremos callando, hasta cuando continuaremos aplaudiendo y consintiendo lo que nos excluye y condena? Alguna vez fuimos un pueblo libre que montó los caballos de la rebeldía y los ató en la pirámide de Mayo, muchas veces ocupamos esa plaza histórica, para expresar la necesidad de tener otra Argentina, ahora pretenden entretenernos con circos tan vulgares como seis, siete y ocho… habrá que aplicarles entonces los golpes del final, para que el juez les cuente el diez , y ganar una vez más en nuestra larga historia, esta pelea por la soberanía y por la justicia social.



Jorge Eduardo Rulli

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